Friday, February 24, 2006

Il Cuore Altrove...

Apenas 5 segundos habían transcurrido, luego del cierre de esta bella película italiana, cuando comprendí que estaba enfermo.

Enfermo precisamente de algo que a todos nos hace falta, enfermo por alguien que seguramente no lo sabe, enfermo de ese virus que hace mucho tiempo no sentía navegar por el río de mi vida.

Y es que al otro lado del corazón, ese lado que usualmente escondemos por temor a enfrentar la verdad, esa verdad que no nos hace tan fuertes como nuestros cuerpos, esa verdad de que no somos tan “machos” como algunas veces se nos considera; en ese lado te encuentras.

Esa parte de mi corazón padece de un cáncer, uno que da vida, no aquel que la quita...esa parte de mi corazón que hoy me duele, esa misma parte que hoy duda, sin embargo se regocija al comprender que más sangre recorre mi cuerpo, que más palabras salen de estas manos, esas manos que desean abrazarte, rozar tu rostro, sentir todo tu cuerpo.

Esa parte de mi corazón...ya no es mía, pues es un hecho que la has tomado, lo acepto y no podría negarlo, pues Dios lo sabe...y espero que tú lo entiendas algún día.

Esa parte de mi corazón, esa que hoy me exige escribir...lleva desde ya tu nombre.

2 comments:

Anónimo said...

Inesperadamente volví a sentir el deseo de tocar estas teclas, mismas que a veces quieren tomar el control de lo que escriben, que quisieran haber detenido el tiempo hace mucho, que soñaron y despertaron abruptamente, que rieron y lloraron, pero que vivieron!....eso es lo que cuenta.

Leer lo que tus manos son capaces de escribir, lo que tu corazón es capaz de sentir, hace que duela un poco el orgullo, por no haber logrado hacer sentir más allá de lo ya sentido, por no poder trascender más allá de lo ya trascendido, por no inspirar nada que no haya sido inspirado, por solo haber estado sin haberse quedado…

Como bien dices, el corazón tiene siempre su lado oculto, un lado que ignoramos y anestesiamos para que no sienta más, para que “olvide”, y es curioso como, en el momento menos esperado, nos recuerda que está ahí, solo dormido, aprisionado, esperando… esperando qué?, soñando en su inconciencia que el pasado vuelva a despertarlo, a resucitarlo?, esperando que tengamos el valor de hablar lo que callamos?...no lo sabemos.

Lo importante es que hay vida, mientras existan emociones y sensaciones, mientras podamos soñar, añorar, desear: estamos vivos!. Hay que vivirla, seguir adelante, solo recordemos tener siempre a mano una inyección de anestesia, que podamos aplicar en ese sitio del corazón que nos duele, cada vez que quiere despertar...

Gerardo Duran (gerardoduran25@hotmail.com) said...

Agradezco de corazón tu comentario, la verdad es mucho mejor lo que dices que lo que he escrito y te agradezco por compartirlo.
Como ves el orgullo lo dejas al tomar el lápiz, pues ya ni estás sino que sólo tu corazón contra tus recuerdos y sentimientos..el lápiz trata de calmar esa pelea.
Con respecto de la inyección de anestesia, cada vez que algo no va bien...la aplicas tal y como un impulso natural cuando caes, cuando debes protegerte para no quedar en el aire...pero ese efecto debe pasar rápido, ten cuidado si no lo hace.